MORENA aplastará al PRI en 2018

23 julio 2017

El Partido Revolucionario Institucional (PRI), está viviendo un auténtico viacrucis a un año de celebrarse las elecciones presidenciales. Es tan devastador el panorama para el partido de Enrique Peña Nieto, que ahora ni siquiera las alianzas con la “chiquillada”, lo podrán salvar del naufragio.

La encuesta difundida por el diario Reforma, solo demuestra la poca credibilidad y confianza, que tiene la ciudadanía hacia el presidente de la República. El esposo de Angélica Rivera, es hoy día, el principal responsable de las derrotas del tricolor en los últimos dos años…y en el que viene.

En estos momentos, el presidente de México, debería hacer una peregrinación ida y vuelta a La Villa, dando gracias el haber podido instrumentar el fraude electoral en el Estado de México, porque en caso de que la maquinaria electoral hubiera fallado en esa entidad, ahorita el mandatario estaría más acabado de lo que está.

El sondeo presentado el domingo 23 de julio, no deja lugar a dudas: el tricolor entregará el poder a la oposición en 2018, y esto tendrá un efecto dominó, ya que con esta derrota se prevé que el Revolucionario Institucional pierda la mayoría en el Congreso de la Unión (senadurías y diputaciones), así como las alcaldías más importantes del país.

Ante la pregunta, ¿por qué partido votaría si hoy fueran las elecciones presidenciales? La ciudadanía señaló que MORENA sería el partido de su preferencia con un 28% de votaciones; le sigue el Partido Acción Nacional con 25%; y en un muy lejano tercer lugar se encuentra el PRI, con un 17%.

En un escenario lógico, Andrés Manuel López Obrador se llevaría la victoria.

Margarita Zavala, quedaría en segundo lugar; y Miguel Ángel Osorio Chong, ocuparía el tercer puesto. El caso del PRI es más grave, porque ni Aurelio Nuño Mayer, José Antonio Meade o Eruviel Ávila Villegas, lograrían hacerle cosquillas a los morenistas o panistas.

La corrupción que generó Enrique Peña Nieto, Angélica Rivera, Luis Videgaray Caso, Rosario Robles Berlanga y Eruviel Ávila Villegas; la mediocridad de Aurelio Nuño Mayer, la pasividad de Miguel Ángel Osorio Chong; y el caso de Javier Duarte de Ochoa, dieron al traste con el partido.

Hoy ya ni llorar es bueno.

México se prepara para la transición política.

La gente grita “no más PRI”.

Así sea.

(Editorial)




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