OPINIÓN. Alonso Lujambio: No hay Batalla Perdida, la Vida es Bella.

30 agosto, 2012

Siempre he admirado a las personas que se esfuerzan por salir adelante, que vencen todo tipo de obstáculos para reafirmar su grandeza y que son triunfadores al tener un corazón inquebrantable.

El día de ayer, observé cómo el Senador de la República electo, Alonso Lujambio, aparecía en el recinto legislativo para poner todo su esfuerzo y generar grandes perspectivas para el país, después de una enfermedad que lo dejó postrado por largo tiempo.

Con el ímpetu de un guerrero invencible, el ex Secretario de Educación Pública en el actual sexenio, tiene ahora la encomienda más importante de su vida: disfrutar la maravillosa vida, servir al país desde su trinchera y promover el desarrollo en millones de mexicanos que tienen puestas sus esperanzas en él.

El cáncer –esa rara enfermedad que puede despojar al paciente y a la familia de la alegría más preciada- no tiene ningún derecho de castigar con tribulación y angustia, a quienes lo padecen.

Es decir, el cáncer, interfiere el organismo básico del ser humano, pero la paradoja está, en que siendo tan poderoso, no puede violentar el pensamiento de grandeza, mucho menos los sentimientos de amor, respeto, admiración, libertad y justicia.

No hay batalla perdida, senador Lujambio, y esto lo dice el corazón de quien escribe estas líneas, que llora a mares y que sufre lo insufrible al ver a mi madre luchar contra un cáncer indigno, que no ha podido ni podrá, doblegar  su amor y su interminable belleza de espíritu.

Ella, que es mi único Dios, me enseña día a día que la vida no se opaca por la circunstancia más terrible, sino por la falta de amor entre las personas; esa vida, sin corazón, créame estimable senador, no vale la pena vivirla.

Hoy día, los mexicanos, tendemos a progresar de diversas maneras, ya sea en la preparación escolar, en la constancia en el trabajo o en el progreso en la labor independiente.

Estas ganas de sobresalir, también nos ubica en un apartado de exigencia hacia quienes dirigen al país, valga la expresión. Por eso, reitero que en Usted, hemos puesto una gran esperanza, porque se ha esforzado y ha sido valiente.

La sociedad, está ávida de que nuestros senadores y diputados, ofrezcan un horizonte donde se erradiquen la pobreza, el desempleo y la injusticia. Al menos, en lo personal, estoy seguro de que se va a lograr, porque ya se dio el primer paso: tenerlo a Usted, de regreso a la política, impulsando la grandeza de este país.

La vida es bella, senador, tome mi mano y la de millones de mexicanos, y vayamos juntos por el camino de la paz y la felicidad. ¡Bienvenido a la Cámara de Senadores!

POR LUIS ENRIQUE ROCHA.

@luis_journalist




COMENTARIOS EN FACEBOOK
(Deja el tuyo)

* Todo comentario será revisado y publicado de acuerdo a nuestras políticas.

José Eduardo Romero Ramírez

Ante lo escrito sólo puedo decir gracias a nombre de Alonso, querido Luis. Un abrazo.