OPINIÓN. Desarrollar Educando / Por José Eduardo Romero Ramírez.

3 febrero, 2011

El tema de la educación para incentivar el desarrollo, se ha confirmado como fundamental para el mismo. Dentro de todas las variables que repercuten en la ecuación del desarrollo, no se puede dejar de percibir la influencia de la educación, ya que de ahí parte el fomento del recurso humano que hoy por hoy es el factor productivo más relevante. Si no tenemos mano de obra calificada o perfiles profesionales creativos, los cuales sólo se adquieren con educación de calidad, estamos perdiendo tiempo importante para reactivar las variables concernientes al desarrollo económico.

Por un lado, el reforzamiento de la educación redunda en la posibilidad de innovar en diversos ámbitos, en la generación de ideas que puedan concretarse en los hechos, a través de pensamiento lógico y fundamentado. Esto, desde luego, puede traducirse en términos económicos en varios rubros: en el impulso a emprendedores que cuenten con proyectos económicos exitosos a largo plazo; en profesionistas que aporten significativamente al crecimiento de las empresas en las que están contratados; en la constante innovación que pueda verse en nuevas patentes y adelantos científicos.

Como puede constatarse, la educación es detonante del desarrollo económico en muchos sentidos. De hecho, se ha probado que los países desarrollados lo son, en gran medida, gracias a que hacen de la educación de calidad y con cobertura amplísima uno de sus pilares. Sencillamente, el sentido común de toda administración pública sensata indica que, en cuanto a servicios públicos, pueden existir algunas pérdidas económicas, en tanto se tenga una tasa de retorno que impacte positivamente en la sociedad. ¿Qué otra cosa, que no sea la educación, puede tener un impacto social muy positivo?

Y en ese sentido, específicamente, debemos apostarle a la igualdad de oportunidades en cuanto a educación. Si sigue siendo tan dispareja, seguiremos acrecentando las diferencias sociales. En la medida en que la educación pública esté a la par de la educación privada, podremos asegurar que el abismo social se reducirá. La única forma de hacer la diferencia es apostándole con más recursos invertidos inteligentemente, que le ayuden a ofrecer más opciones a los jóvenes estudiantes.

También sabemos que en otro ámbito en el que nos hemos rezagado es en el tema de la educación superior. Si bien hay una cobertura relativamente amplia en el rubro de la educación básica, con sus pros y contras, ésta no nos ayuda a apuntalar el desarrollo pues finalmente estos educandos sólo terminan por engrosar las filas de la mano de obra no calificada o, desgraciadamente, a falta de adecuados niveles de competitividad, terminan en la informalidad. De ahí que, tal cual lo ha hecho el gobierno de Enrique Peña Nieto y en ello se requiere de continuidad, se le debe apostar al incremento y consolidación de, primero, la infraestructura adecuada para impartir educación superior y, segundo, fortalecer los planes de estudio para que se ajusten a las exigencias profesionales de la actualidad.

No podemos dejar de ver que en los hechos esta propuesta requiere de integralidad y fortalecimiento de otras variables, como lo es la oportunidad de desenvolverse académicamente sin constreñimientos. El grueso de los alumnos requiere de apoyos económicos significativos que les permitan dedicarse al estudio de tiempo completo o, en su defecto, de trabajos de medio tiempo que les permitan hacer compatible su actividad académica. Dos propuestas en este tema: un fuerte programa de becas con base en resultados para estudiantes universitarios y un programa-convenio con los empresarios del estado para que estos mismos estudiantes puedan participar en el proceso productivo en plazas de medio tiempo.

No quisiera dejar de comentar otra variable en la que el fortalecimiento de la educación redunda en desarrollo, aunque no específicamente económico, pero sí social. Hablo del tema de la democracia y la participación ciudadana comprometida. Sólo a través de una educación integral, que fomente los valores laicos y el civismo, construiremos una ciudadanía integrada con su entorno y comprometida con su propio desarrollo, buscando mecanismos de coparticipación y no a la mera expectativa de la resolución de sus problemas por una entidad externa, así sea el gobierno.

Sin un incremento importante en los estándares de la educación, no podremos sacar a los mexicanos de gran parte de sus problemas. Es por ello que solamente a partir del apoyo decidido a la cultura cívica lo lograremos. Y, debo agregar, esta cultura cívica es uno de los principales objetivos de la educación en gobiernos que se enfocan en la democracia y la justicia social, como lo son los gobiernos priístas.

*****El Articulista, es Presidente Municipal Suplente y Coordinador General de la Comisión de Planeación para el Desarrollo Municipal (COPLADEMUN), del H. Ayuntamiento de Tlalnepantla de Báz 2009-2012. Es también, Presidente de la Fundación Colosio en el municipio. El texto que aparece, es su intervención en el Foro Estatal “Sociedad del Conocimiento”, para la Elaboración de la Plataforma Electoral del Próximo Candidato a Gobernador 2011-2017 del PRI Estado de México, celebrado el 2 de Febrero de 2011, en el municipio de Cuautitlán Izcalli.




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Josué

Desde Cuautitlán Izcalli, le deseamos todo el éxito del mundo a Eduardo Romero, quien siempre se ha distinguido por ser un profesional en la política. Muchas felicidades!