Pues sí, finalmente los jóvenes despertamos, meses de concientización y arduo trabajo en escuelas, redes sociales, y algunos medios de comunicación, por fin tuvieron resultado.
De manera inesperada tras su lamentable participación en la Universidad Iberoamericana, el candidato a la presidencia de la república por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) generó una especie de catarsis colectivo entre los jóvenes haciéndolos despertar y palpar el poder de la organización y la movilización.
Sí, el día de hoy estamos frente a un movimiento social, como tenía años no sucedía en México, derivado de la terrible crisis socioeconómica que enfrentamos y que principalmente la hemos resentido millones de jóvenes a lo largo del país. Sí la clase media está en las calles. La clase culta, que finalmente ve dañados sus intereses y resiente los embates del grave problema que vivimos en nuestra nación, hoy finalmente decidió alzar la voz y hacer algo al respecto.
La mecha está encendida y les digo sin temor a equivocarme que esto es solo el principio de un movimiento renovador, iniciado por los jóvenes estudiantes y la clase media, pero que ha generado una bola de nieve en todo el país, y en próximas fechas muy probablemente veremos tomar las calles y alzar la voz no solo a más personas, sino a más grupos y sectores sociales que al igual que los jóvenes, han sufrido los estragos de pésimas administraciones, ineficientes y corruptas.
Existen personas que aún consideran que este movimiento está manipulado y orquestado por algún partido político y que tiene una directriz meramente electoral, probablemente generen juicios de valor motivados por su tendencia ideológica ó por un análisis equivocado del escenario, pero la realidad es que aunque la gota que derramó el vaso fue Enrique Peña Nieto, hoy el movimiento va mucho más allá del proceso electoral, si bien de manera contundente incidirá en los resultados el primero de julio, el día de hoy la motivación es mucho más profunda.
El espíritu está encendido, los jóvenes se están organizando y comunicando, están saliendo a las calles y han abierto los ojos. Son críticos y proactivos y por primera vez en décadas, considero, tienen algo por que gritar, por que creer y muy probablemente por que luchar. Las oportunidades de trabajo, libertad de expresión y seguridad sin duda el día de hoy son el motor de cientos de miles de jóvenes alrededor de la república.
Estamos a la expectativa de lo que resulte de este movimiento que apenas inicia y la forma en que transformará a nuestro país.

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