PAULETTE GEBARA FARAH. Su Otra Tragedia.

22 mayo, 2010

Por desgracia, pasó lo que tenía que pasar; antes de que el Procurador de Justicia del Estado de México (por cierto, el título de esta función, como que no se le da muy bien) anunciara el día de ayer que la pequeña Paulette Gebara Farah, había muerto accidentalmente, los columnistas políticos , ya habían dado cuenta días atrás, de cómo sería el dictamen final de esta terrible historia.

En los medios de comunicación como Reforma, Milenio, El Universal, los analistas ya tenían la información precisa de sus “fuentes”. Todos coincidían en que el “caso Paulette”, tendría un final inverosímil, desafortunado, grotesco, fuera de toda lógica, donde el perjudicado sería el gobierno del Estado de México.

Ayer, al ver y escuchar a Alberto Bazbaz Sacal, pareciera que estábamos presenciando la oda a la ineptitud política, jurídica, profesional y moral. En una entidad, donde Enrique Peña Nieto, trabaja, avanza y gana cada día más adeptos, no es válido en ningún sentido, seguir solapando a un funcionario como el Procurador mexiquense.

Terrible la actuación del Procurador, como purificadora de todos los pecados, hubiera sido llegar a la verdad. Palabras más, palabras menos.

Hoy día, la inocente Paulette, cumple dos meses de no estar más en este mundo lleno de perversiones. Al fin y al cabo, quién como ella, que presencia la gloria infinita, esa que está negada a los terrenales, como Alberto Bazbaz Sacal, Lizette Farah y Mauricio Gebara, quienes viven su propio infierno, donde las propias llamas de sus entrañas, serán su propio juez.

Dar pronósticos para ver lo que sigue, es tiempo perdido. Hablar en estos momentos del sentir de Lizette Farah y Mauricio Gebara, realmente es causa de infinitas náuseas. Descansa en paz, Paulette; tú que puedes.




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Agustin Fraga

Coincido con el autor del artículo, dichosa Paulette que ya no sufre y ya no tiene que soportar tantas mentiras… Dios y ella conocen bien lo que realmente pasó; así como Babaz sabe los motivos de su increíble e inverosimil resolución, que no me causa ni sorpresa, ni extrañeza, porque era previsible la incompetencia, la ineptitud, la falsedad y la mentira.
La Verdad no es capacidad, ni talento, ni competencia, ni posesión, ni patrimonio de las procuradurías.
La verdad no se puede impartir, ni comprar. La verdad es una, y no se puede cambiar, la verdad es la realidad.