Predicciones de un novelista

9 Noviembre 2015

Enrique_Peña_Nieto

El próximo miércoles 11 de noviembre, Carlos Fuentes Macías hubiese cumplido 86 años de edad. Fuentes, escritor prolífico y lector voraz, siempre se presentó como un hombre crítico del sistema político mexicano. Carlos se desempeñó en el ámbito diplomático durante años, empapándose de las hieles políticas, mirando la problemática mexicana desde el extranjero y criticando el desempeño de los gobernantes del país azteca.

En 1977 decidió renunciar a la Embajada de México en Francia en forma de protesta ante la decisión del entonces presidente José López Portillo de nombrar embajador de México en España al expresidente Gustavo Díaz Ordaz.

Carlos fue un hombre de mundo: escritor polifacético, ensayista de carácter reflexivo, novelista enérgico, crítico de arte, apasionado del cine y periodista agudamente analítico del acontecer cotidiano.

Fue en abril del año de elecciones presidenciales cuando la periodista Carmen Aristegui entrevistó a Carlos Fuentes en la casa del escritor. No fue necesario profundizar mucho sobre el candidato priista a la Presidencia de México, sólo bastaron unas cuantas frases que lo dijeron todo: “Los problemas de México son demasiado grandes para un personaje tan pequeño.”, “Si Peña Nieto llega a ser Presidente, necesitará más ayuda que un barco que se hunde…”, “…los problemas del país se acumulan y ni el señor Peña Nieto, ni la gente del PRI, en general, tienen respuestas convincentes para los problemas actuales del país.”, “No quiero ni pensar que Peña llegue a ser Presidente de la República… no me gustaría verlo gobernar”.

Las palabras tienen su propio peso, por ello hay que tener mucho cuidado con lo que se dice, porque la palabra transmuta en acción; y ese mismo embrujo –quiero suponer– fue lo que tumbó a Carlos Fuentes, pues no pudo ver cómo el “ignorante e incapaz” candidato del Revolucionario Institucional tomó protesta como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, ya que un mes después de dar dichas declaraciones, Carlos Fuentes moriría sorpresivamente.

¿Tenía razón tenía el autor de Los días enmascarados? ¿Peña es un tipo incapaz de gobernar, de hacerle frente a los problemas de un país dolido? Enrique Peña Nieto es un hombre ignorante –y no lo digo porque no sepa nombrar tres de sus libros predilectos, ni mucho menos por haber confundido el autor de un libro; porque cometer errores es un vicio ineludible del ser humano– sino porque, como presidente de un país, el señor ignora al pueblo que gobierna.

Peña es un presidente que prefiere guardar silencio ante las preguntas más importantes. Es un presidente que vende los mismos espejos que vendió Salinas de Gortari. Es un presidente que tarda mucho en actuar porque teme mover las piezas de un ajedrez ya perdido.

Cuánta razón tenía Fuentes al decir que si Peña llegaba a la Presidencia, el atlacomulquense tendría que necesitar más ayuda que un barco que se hunde… Hoy por hoy, México es un transatlántico que ha chocado con el iceberg del mal gobierno. Los mexicanos nadamos desesperados, ¿cuántos se salvarán del naufragio?

Este 11 de noviembre se celebrará el natalicio de Fuentes y, para recordarlo, no leeré La región más transparente, ni La silla del águila, ni el extraordinario Espejo Enterrado, ni Gringo Viejo, no releeré ninguno de los cuentos, ensayos y novelas del autor. Para recordarlo, simplemente me bastará con abrir un periódico cualquiera para darle toda la razón y hacerle homenaje al fallecido escritor: “Los problemas de México son demasiado grandes para un personaje tan pequeño”… ¿Será?

Por Diego Fernández Gómez.

@DFG_Diego

Facebook/DiegoFernández

*El articulista es estudiante en la carrera de Administración Pública y Gobierno de la Universidad Anáhuac México Norte. Obtuvo una beca del 100% al ser ganador del décimo quinto Premio Nacional de Expresión Oral y Escrita “Octavio Paz”. Ha colaborado en distintas asociaciones civiles con el objetivo de generar un cambio en su municipio, Naucalpan de Juárez, Estado de México. Fue candidato externo a sexto regidor de Naucalpan durante las elecciones de junio del 2015. Amante de la historia de México, y de sus cuestiones políticas, sociales y económicas, lo han llevado a comenzar a gestar su primera obra literaria titulada Las alas torcidas del águila real; un compendio ensayístico que tiene como meta realizar un análisis detallado de la identidad del mexicano del siglo XXI.




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