Racismo en el fútbol mexicano

25 febrero, 2014

Racismo_Fútbol_MexicanoEl pasado sábado 8 de febrero, un hecho lamentable y repudiable sacudió al fútbol mexicano de primera división, y en sí a la sociedad en general: la porra de los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México, insultó con sonidos racistas a jugadores del equipo León.

El hecho quedó registrado en las imágenes televisivas, así como en las crónicas de radio y diarios deportivos. Este episodio, preocupante y alarmante, se ha venido dando con mayor intensidad en varios partidos, pero no se le ha dado la real importancia, ya sea por no perjudicar al equipo de la porra agresora, o para que no trascienda y se enciendan los ánimos.

Ha sido el Club Pachuca, el que ha puesto las cartas sobre la mesa, y ha denunciado, incluso comprobado con videos, el racismo que se da en los estadios mexicanos, y esto debe de traer como consecuencia un castigo mayor, para que no vuelva a suceder. ¿A partir de cuándo o bajo qué pretexto, las porras se han vuelto intolerantes?

Es inadmisible que la Femexfut, esté apenas contemplando si se castiga o si les quita los puntos a los equipos, a causa de la insensibilidad de sus aficionados. ¿Le tiembla la mano a Justino Compeán y a Decio de María, el prohibir la entrada a los estadios a las barras más violentas?

El no dejar pasar a las porras radicales, no llevará consigo el que el fútbol mexicano se extinga, sino todo lo contrario: se mandará un mensaje de firmeza ante cualquier grupo de aficionados y personas, que transgredan la norma elemental de los seres humanos, en el sentido de que todos somos iguales, y no hay distinción entre personas.

La Femexfut, ha decidido con gran tardanza y lentitud, el que el fútbol mexicano cuente con un protocolo avalado por la FIFA y CONCACAF, en el cual los árbitros, podrán suspender momentáneamente o definitivamente un partido, cuando perciba actos racistas o discriminatorios en las tribunas de los estadios.

El racismo en el fútbol no tiene razón de ser.

México, no necesita a fanáticos agresivos y radicales.

El fútbol debe ser símbolo de hermandad, no de exclusión.

¿Por cierto, los equipos de fútbol, saben en realidad quiénes son los líderes de sus porras?

(EDITORIAL)




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