Ricardo Núñez Ayala, entrega el municipio de Cuautitlán Izcalli a la delincuencia organizada

30 agosto, 2019
Micaela Alvarado Jiménez y su esposo

La situación en el municipio 121 es asfixiante, desesperante, aniquilante; los vecinos pensamos equivocadamente, que ya habíamos visto todo lo malo en los gobiernos de David Ulises Guzmán Palma, Alejandra del Moral Vela y Víctor Estrada Garibay, donde aumentaron los niveles de criminalidad.

Sin embargo, esos gobiernos se quedan chicos ante lo que pasa actualmente.

Todos han sido rebasados por el patético y vulgar gobierno de Ricardo Núñez Ayala, personaje que ha sido, es y será un perfecto desconocido para los habitantes de Cuautitlán Izcalli. Este alcalde inútil, tuvo su única bendición por el efecto López Obrador. Nadie supo cómo fue que ganó la alcaldía, hasta que se dio a conocer que desde el más preparado, hasta el más imbécil, habían sido beneficiados por el tsunami de la Cuarta Transformación.

Hablar de Núñez Ayala no tiene mucho sentido.

Los izcallenses sabemos que es un parásito, ignorante, corrupto y mandilón; tal vez su esposa Micaela Alvarado Jiménez, tenga más pantalones, pues de ella dependen los moches y las cantidades que hay que facturar a favor de los familiares, amigos, compadres y gente cercana a ella, a Higinio Martínez Miranda y a Delfina Gómez Álvarez.

Pero lo peor de todo, es que la incapacidad de Ricardito, ha convertido a Cuautitlán Izcalli en una tierra donde las bandas criminales tienen sus centros de operaciones. Los asesinatos, crímenes, secuestros, desapariciones, extorsiones, y todo lo malo, tienen su guarida principal en el Palacio Municipal.

Muchos pensarán que exagero, pero la realidad supera a la ficción, cuando los medios informan que a un joven estudiante lo asesinaron a mediodía -afuera de unos de los institutos más concurridos-, por el solo hecho de aferrarse a no ser asaltado. En ese momento, no había ni una sola patrulla…toda la policía estaba en su hora de comida o echando cotorreo.

Hay cientos de situaciones parecidas a este crimen, otros más son robos a casas habitación, otros más son abusos y acosos sexuales, otros más son reportes de secuestros y desapariciones, otros más son cobro por derecho de piso a comerciantes y empresarios, otros más es la extorsión a familias humildes a quienes se exige dinero para no hacerles daño.

Izcalli es un municipio donde no hay agua, los servicios públicos son los más deficientes del Valle de México, el alumbrado público es inexistente…pero la corrupción, el enriquecimiento ilícito, el nepotismo y el saqueo de las finanzas públicas, esos sí aumentan y hasta tienen control de calidad, porque vivir como reyes, tiene un precio, y eso lo tiene que pagar la ciudadanía.

Ricardo Núñez Ayala, es un parásito y un bandido. Los izcallenses están hartos de este gobierno incapaz y delincuente. Ni el presidente López Obrador ni el gobernador Alfredo del Mazo, hacen algo ante esta devastadora situación. Sin duda, es momento de que los izcallenses tomen la justicia por sus propias manos.

Eso incluye quitar a Núñez Ayala.

Por Luis Enrique Rocha. @luis_journalist




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