SSA. La Doctora, Alicia Acosta, advierte sobre el Incremento del Cáncer de Mama, en México.

11 mayo, 2010

En México se observa una tendencia ascendente de cáncer de mama, y desde 2006 desplazó al cérvico uterino como principal causa de muerte por neoplasia maligna en mujeres de 25 años y más. De acuerdo con el Programa de Acción de Cáncer de Mama de la Secretaría de Salud, para quienes lo padecen y sus familias, así como para los servicios de salud, este tipo de tumor tiene un impacto significativo debido al elevado costo emocional, social y económico que implica su atención. Ante ello, se fortalece la infraestructura para la detección oportuna con mastografía, ya que es la intervención más efectiva para evitar la mortalidad por esta causa.

Al respecto, Alicia Acosta, especialista en Medicina Interna y Oncología, afirmó que por no llevar a cabo la detección oportuna con mastografía, hasta 70% de los casos de cáncer de mama se detectan en fase tres o cuatro, es decir, cuando el tumor es grande, hay ganglios axilares e incluso diseminación a otros órganos, como hígado pulmón o hueso. Por ello, todas las mujeres mayores de 40 años deben solicitar una mamografía, sin necesidad de que se la haya recetado el médico, para detectar la lesión cuando apenas inicia, curarla con cirugía, quimioterapia o radioterapia y conservar la mama, evitando con ello el daño psicológico.

Las pacientes con tumores en etapas III tienen hasta 80% de recaída, y en la fase IV, lo único que se les puede ofrecer son tratamientos para mejorar su calidad de vida y controlar la enfermedad, pero hay poca posibilidad de curación, de hecho, sólo entre 5 y 10% logra recuperarse. Un cáncer en fase avanzada implica un alto costo económico para el sistema de salud y la familia de quien lo padece, de ahí la necesidad de detectar esta enfermedad a tiempo, porque además de aumentar el éxito del tratamiento, éste es de menor costo.

Tienen más posibilidad de desarrollar cáncer de mama las mujeres con antecedentes familiares, la presencia de la menarca a los nueve o 10 años, menopausia tardía, entre los 52 y 55 años, embarazos después de los 30 años, consumo de bebidas alcohólicas y tabaco, obesidad, estrés y síndrome metabólico.

La especialista explicó que la mamografía se realiza después de los 40 años porque antes de esa edad la mama está formada de glándula, que es muy densa. Después de la cuarta o quinta década de vida, la mama es mayormente grasa, lo que facilita ver las lesiones. El cáncer de mama es una enfermedad sistémica que también requiere apoyo emocional, al afectar a la paciente y su entorno porque la mayoría son productivas, parte de la fuerza laboral y en ocasiones el sustento familiar, por lo que sufren emocional y socialmente.

Recomendó tener una dieta balanceada que incluya tres frutas y dos verduras al día, hacer ejercicio, actividades diferentes a las laborales, convivencia familiar y, sobre todo, acudir a realizarse una mamografía a partir de los 40 años o antes si tiene antecedentes familiares de este tipo de cáncer. Dijo que también es saludable utilizar sostenes cómodos, de algodón, resistentes, sin aditamentos como la esponja, que abarquen toda la mama y no apretados para evitar el riesgo de abscesos u otros problemas.




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