UNAM. Lucía Capra Pedol, Desarrolla Mapas de Riesgo Volcánico.

29 marzo 2010

La investigadora del Centro de Geociencias (CGeo) de la UNAM, Lucía Capra Pedol, desarrolla mapas de amenaza de riesgo volcánico, con el fin de prevenir con la mayor anticipación científica los riesgos que un volcán activo en México puede causar en asentamiento humanos cercanos a su ubicación. Para poder sintetizar en un solo documento gráfico los eventos que pueden ocurrir en esas formaciones naturales, implica para la geóloga física trabajo de campo, indagar el comportamiento pasado de colosos, análisis de laboratorio para identificar depósitos anteriores a nivel microscópico, y simulaciones en computadora sobre los posibles colapsos que podrían sucederse de acuerdo a la historia particular de cada uno.


De las 12 estructuras geológicas activas que existen en el país, hasta ahora Capra Pedol, ha publicado mapas de riesgo del Chichón y del Nevado de Toluca, y actualmente, trabaja en un mapa para flujos de lodo, llamados lahares, en el volcán de Colima.
En México, 40 por ciento de la superficie está cubierta de rocas de origen volcánico. Una parte de la península de Baja California, la Sierra Madre Occidental y el Cinturón Volcánico Transmexicano (CVTM), se conforman por esas sustancias minerales, según documentan Capra y su colega José Luis Macías Vázquez –investigador del Instituto de Geofísica– en el libro “Los volcanes y sus amenazas” (FCE, 2005).

Para hacer un mapa, Capra estudia a detalle la evolución de los volcanes activos para entender su estilo eruptivo y saber, en caso de una futura emisión, cuál sería el tipo de peligros que podrían enfrentar las ciudades aledañas, qué productos volcánicos podría generar y cuál sería la zona de afectación. Tras establecer el alcance de esos depósitos y con qué frecuencia ocurrieron (cada 100, mil ó 10 mil años), se hace un mapa geológico, donde se visualiza la distribución de esos depósitos y la relación entre ellos.

En el caso del Popocatépetl, se analiza la posible ocurrencia de una erupción pliniana, como la que tuvo hace 13 mil años. Se simula con los vientos actuales hasta dónde podrían llegar las cenizas, si irían hacia la cuenca de Puebla o hacia la de la Ciudad de México.

“Lo que más he estudiado es el Nevado de Toluca, que hace 10 mil años tuvo una erupción pliniana que generó columnas eruptivas de 40 kilómetros de altura, y sus cenizas se encontraron hacia la Ciudad de México. He generado con simulaciones la misma columna y hacia dónde podría llegar la ceniza, y otra vez afectaría a la capital del país. Pero hace 10 mil años no había la misma concentración de gente, así que ahora sería catastrófica”, advirtió.




COMENTARIOS EN FACEBOOK
(Deja el tuyo)

* Todo comentario será revisado y publicado de acuerdo a nuestras políticas.