Unidos, resucitaremos la belleza de Acapulco

8 febrero, 2013

Para Mariana…

La primera vez que visité el puerto de Acapulco, fue realmente espectacular, y no lo digo solamente por su imponente belleza, sino por la amabilidad de su gente, la alegría de sus habitantes y la hospitalidad de los que nacieron en dicho paraíso guerrerense. Recuerdo aún, que al arribar al Qualton Club, los turistas eran recibidos como reyes o reinas; los anfitriones, contagiaban su armonía a cada segundo.

Por la noche, la fiesta comenzaba. Todo era movimiento, algarabía, música, baile. Incluso las personas que deseaban tranquilidad, caminaban plácidamente por la playa, acompañados por el fuerte sonido del mar. Las noches en Acapulco, eran mágicas; la Luna, resplandecía y las estrellas observaban el continuo bullicio de la gente que no se cansaba de reír.

¿Qué le pasó a Acapulco? ¿Quién o quiénes le quitaron su alegría? ¿En qué momento le apartaron su lado más bello? ¿Por qué Acapulco ahora tiene que ser señalado como el centro turístico más peligroso del mundo? ¿Es necesario que el alcalde Luis Walton empiece con un incoherente reclamo al Presidente de la República por la violencia desatada?

Lo más doloroso de este asunto, es que las autoridades generalizan, y esa es una apreciación muy equivocada. Una cosa hay que aclarar: no todos los acapulqueños son malas personas. De hecho me atrevo a decir que sólo una minoría es la que está causando un ambiente muy oscuro y denigrante. Sólo unos cuantos vándalos, mantienen en jaque a los turistas.

Hoy día, Acapulco se ha convertido en el refugio de organizaciones delictivas que desean controlar absolutamente todo, incluyendo a los mandos policiacos. Sin embargo, esto no comenzó ayer, y si hay que señalar culpables, tendríamos que hacer una lista interminable de políticos y empresarios, que por su apatía, echaron abajo esquemas de protección para la ciudadanía y para ellos mismos.

La terrible y abominable violación a las ciudadanas españolas, descubrió el lado oscuro de Acapulco, aunque habría que señalar, que cientos de casos parecidos a este o más terribles, se suscitaron sin que las autoridades hayan movido un solo dedo. El tema a partir de ahora, es hacer justicia, sin contemplar si son mexicanos o extranjeros. La ley se tiene que aplicar.

Enrique Peña Nieto, tiene su casa de descanso presidencial en Acapulco; el cantante Luis Miguel, tiene residencia ahí; Televisa y TV azteca, usan los escenarios naturales para sus novelas; y los ‘Spring Breakers’, esperan el verano para vivir la verdadera vida en los bares y discotecas, dejando derramas económicas impresionantes.

Pero al mismo tiempo, el puerto es el segundo hogar de la ‘chilanga banda’ en Semana Santa. Resucitemos a  Acapulco, los que amamos a Acapulco. Si las autoridades hacen sus discursos, dejémoslos. Para acabar con la gente mala, no necesitamos armas, ni policía, ni ejército. El corazón de los mexicanos, es más grande que las políticas públicas. Acapulco, siempre será nuestro paraíso.

¿Algún político o autoridad se quiere unir al resurgimiento de Acapulco? Están cordialmente invitados.

POR LUIS ENRIQUE ROCHA

@luis_journalist

 




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