No al bullying; sí a la vida

23 mayo 2014

La violencia en las escuelas primarias y secundarias del país, ha llegado a niveles alarmantes, y lo peor de todo es que las autoridades lejos de encontrar una solución, siguen con su demagogia patética, asumiendo una responsabilidad tibia y opaca.

Tuvo que pasar la lamentable muerte del adolescente en el estado de Tamaulipas para que se encendieran de nueva cuentas las sirenas de peligro. Tal parece que en los institutos educativos, ni supervisores, ni directivos, ni maestros, entienden la palabra “compromiso”.

Bullying_MéxicoVersiones indican que antes de sufrir el traumatismo craneoencefálico, el joven pedía a una profesora que lo auxiliara para que sus compañeros no siguieran molestándolo. Todos sabemos la respuesta de la maestra. Hoy, no hay poder que consuele a los padres destrozados por el dolor y la desgracia.

Se habla mucho de que la educación comienza en el hogar, y es totalmente cierto. Pero cómo pedir a los papás y a las mamás que generen valores en sus hijos, cuando el entorno familiar está totalmente roto. Hay casos muy señalados, en que en el momento en que se manda citatorio a los padres, estos no se encuentran en casa, no han llegado en varios días, o están alcoholizados y drogados.

Algo muy feo está pasando en infinidad de casas; profesores también indican que hay niños y niñas que se llegan a dormir a los salones de clase, incluso van sin desayunar. Existen decenas de testimonios de alumnos, en que cuando se les pregunta por qué le ganó el sueño, contestan que ellos tienen que cuidar a sus hermanos más pequeños y darles de comer.

En una palabra, hay niños de primaria que ya asumen responsabilidades de un adulto.

Aquí, empieza el bullying.

No quiere decir que sólo los niños que viven en zonas marginales sean los responsables de la maldad en las escuelas; también está el otro lado de la moneda: niños bien, que por tener una vida sin carencia y con los recursos económicos suficientes, se sienten con el derecho de humillar y golpear a quienes no tienen su mismo “nivel”.

La preocupación social ha llegado al máximo. La psicosis mediática, ha hecho que los estudiantes sólo piensen en el bullying, y no logren concentrarse en los trabajos cien por ciento escolares, que es lo que debería llamar su atención.

La Secretaría de Educación Pública, debe de hacer un paréntesis en estos momentos y rediseñar el aprendizaje dentro y fuera del salón. Hay que llamar a todos los funcionarios estatales de educación, para encomendarles que en sus entidades, se fortalezcan aspectos propios del compañerismo y la solidaridad entre la comunidad escolar.

El amor a la familia, el respeto a los maestros, el apoyo entre alumnos, son valores que tienen que reafirmarse una y otra vez.

México, vive una crisis total en lo que respecta a gobierno y economía.

No hagamos esto más difícil; en nosotros, están muchas de las soluciones.

No a la violencia, sí a la vida.

Por una generación limpia de espíritu y de mente, bien vale la pena luchar.

(EDITORIAL)




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